Tu doctrina, normas y jurisprudencia laboral, consultables en lenguaje natural y con cada respuesta fundamentada en su propia fuente. Y un equipo de agentes —asistente, revisor, socio, procesalista, especialistas— que trabajan sobre esa misma biblioteca. Privado, en tu servidor.
Soy abogado de la Universidad de los Andes. Me formé como especialista en Derecho Laboral en la Pontificia Universidad Javeriana y en Gestión Pública e Instituciones Administrativas en los Andes, y más tarde pasé por un programa de liderazgo en Harvard. Me apasiona el derecho laboral y de la seguridad social: es vivo, es cotidiano y sobrepasa a la norma misma en las realidades de un mundo que se transforma cada segundo.
He sido gobernador del Colegio de Abogados del Trabajo y la Seguridad Social de Colombia y, a lo largo de mi trayectoria, conferencista y profesor en diferentes universidades. En toda esta etapa siempre me ha tentado el desarrollo tecnológico como una ayuda que debería ser natural a los abogados, pero que muchas veces nos reta en nuestras bases formativas.
Durante todos esos años hice lo que hacemos muchos abogados: guardar, depurar y organizar las fuentes en las que confío. Pero son tantas que no tenía la certeza de que estuvieran vigentes, de si habían sido modificadas o de si contaba con la última providencia sobre un problema jurídico. Entre tantas tecnologías nuevas, alucinaciones de la IA y noticias jurídicas erróneas, quise desarrollar iurIA, que nació de una convicción: esa biblioteca, construida con criterio propio y con fuentes verificables, vale más que cualquier base de datos genérica que no controlo. Solo me faltaba poder conversar con ella. Lo he logrado.
Durante décadas depuré y anoté una biblioteca jurídica propia: códigos, leyes, decretos, jurisprudencia de las altas cortes y doctrina especializada en derecho laboral. Un archivo construido caso a caso, con criterio, no una compilación cualquiera.
iurIA nació de una convicción simple: esa biblioteca merece consultarse con la misma confianza con que se abre un expediente. No una base de datos genérica ni respuestas de origen incierto, sino inteligencia artificial anclada a fuentes verificables —cada afirmación con su norma, su sentencia o su concepto a la vista.
Es, en el fondo, décadas de normas, sentencias y doctrina puestas al servicio de una consulta que responde en segundos y siempre dice de dónde viene.
No es un chat: son varios abogados artificiales con oficios distintos, todos atados a la misma biblioteca y a las mismas reglas de verificación.
Pregunta como le hablarías a un colega. Recupera de tu biblioteca lo pertinente, traduce los hechos a la institución jurídica que los rige (una edad cercana a la pensión activa el fuero de prepensionado; una falta grave, el art. 62 del CST) y responde con cada afirmación marcada con su fuente exacta, respetando la jerarquía entre norma, sentencia y concepto. Si cita algo que no está en lo recuperado, lo dice.
Audita cada respuesta como lo haría otro abogado, en cuatro ejes —fidelidad de las citas, cobertura del análisis, vigencia de las fuentes y cálculo— y emite un veredicto. Vuelve a abrir cada norma citada por su número, recalcula las liquidaciones con Python y distingue lo probado de la sospecha: «no pude consultar» nunca se convierte en «no existe».
Razona primero como laboralista y después como socio de una firma: escenarios, cifras de contexto con su fuente y recomendación ejecutiva. Busca varias veces en la biblioteca y, solo para datos y vigencia, en fuentes oficiales de internet. Tres registros: interno, para el cliente y para la contraparte o el juez.
Especialista en la Ley 2452 de 2025 como fuente reina: consulta, casos procesales con su ficha, auditoría de demandas con lista de chequeo y borradores de contestación o subsanación. Cada artículo del código nuevo que cita se abre por su número, y el código derogado llega siempre rotulado como tal.
Cada uno con su programa, sus fuentes obligatorias comprobadas antes de responder y su propia lista de comprobación. El individual piensa como asesor de empresa: califica y cuantifica el riesgo, cubre nómina y aportes ante la UGPP, reestructuraciones, compensación y movilidad internacional. El colectivo, negociación, sindicatos y convenios OIT como bloque.
Construye la presentación del caso en un clic a partir de la respuesta ya revisada, con diagramas en vez de viñetas y la fuente al pie; conceptos y piezas en Word con las citas verificadas. Cero fabricación: nada entra al entregable que no esté en la respuesta auditada.
Vigila nueve fuentes oficiales y de prensa jurídica, analiza cada novedad y avisa por WhatsApp a las 7:00 con resumen, impacto y artículos afectados. Cruza cada novedad con tus casos abiertos —«esto toca tu caso»— y sabe qué normas de las que habla la prensa todavía no están en tu biblioteca.
Donde el derecho laboral es aritmética o procedimiento, el modelo lee y Python calcula y decide: los porcentajes, los términos y los pasos no los estima la IA, salen de fichas con la norma de cada uno.
Un recorrido completo por lo que iurIA hace hoy, de la consulta al entregable.
Y algo que no hace, a propósito: el derecho no se busca en internet. Las normas y la jurisprudencia salen solo de la biblioteca que tú curaste; únicamente el Socio consulta fuentes oficiales en la web, y solo para datos y vigencia, nunca como fuente de derecho. Si algo no está, el sistema lo dice —no lo inventa ni lo trae de un blog—. Esa restricción es justamente lo que hace confiable la respuesta.